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        <title>Buscando los Valores perdidos.</title>
        <description>Página personal abierta a colaboraciones que la enriquezcan</description>
        <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/</link>
        <lastBuildDate>Mon, 20 Aug 2007 02:51:35 +0100</lastBuildDate>
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            <title>Mierda en popa a toda vela</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/12/00030-mierda-en-popa-a-toda-vela.html</link>
            <description>&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/&quot;&gt;Sobre atolones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/c_index.html&quot;&gt;Historias de la mar salada&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color:#7F007F&quot;&gt;Mierda en popa a toda estela,no corta el mar sin que huela, un petrolero zascandil...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la semana de salir de Amsterdam rumbo a Canadá en busca de mineral con que llenar las bodegas tuve mi primer electroshock marinero.&lt;br /&gt;Fuel al asomarme a popa y ver que seguíamos una autoestopista oceánica inmensa, en la que iban y venían continuamente otros barcos del pelo de nuestro, petroleros, gaseros y sobre todo portacontenedores, pero todos inmensos.&lt;br /&gt;Y la autopista quedaba perfectamente marcada, su pavimento inconfundible, un trazado de plásticos meciéndose a dos aguas casi ni dejaba ver el océano...&lt;br /&gt;Estábamos en medio del atlántico, a miles de kilómetros de cualquier tierra firme y sólo se veían plásticos y restos flotando como en un mar de los sargazos.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando comprendí que la estúpida creencia de que el mar es infinito y se traga toda la basura que le echamos es eso, una creencia estúpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la diaria tarea de la máquina hacíamos una media de uno o dos bidones de doscientos litros llenos hasta los bordes de trapos empapados en aceite, muchos litros de aceites, fueles, gasóleos disolventes, detergentes y demás líquidos que se usan con inaudita profusión en la máquina de un barco, virutas metálicas, hierros diversos, herramientas y piezas rotas, etc etc...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco de salir de puerto, dependiendo de que puerto fuese, al anochecer tocaba tirar por popa toda aquella basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un atardecer tranquilo y con la mar bella, me tocó abrevar de sus excrecencias al monstruo y vacíar media docena de bidones que esperaban en la cubierta de popa.&lt;br /&gt;Al arribar al aire libre desde la infecta sentina que estaba achicando el espectáculo me arrebató, el sol se sumergía en el horizonte provocando ese espectáculo que ningún circo del sol ni de la luna puede imitar. Las nubes se encendían mágicamente pasando de negros cimarrones a fantáticas alazanas que galopaban en el vasto escenario con algo más que sensorrund.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta beatífica tarea estaba yo meditando sobre el tema, cuando cruzó nuestra estela un velero de doce o trece metros recortándose contra el horizonte carmesí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un puño misterioso me entró en el pecho y me estrujó el corazón.&lt;br /&gt;Como en un viaje astral de bajo coste me vi allí, en la popa mugrienta, tirando al ocáno pura mierda a mansalva mientras el conocimiento de que donde debería estar es allá, en aquél sloop de teca, apuntando en la carta el rumbo, la estima de deriva y abatimiento, con la radio abierta atento al parte y un buen swing sonando en el barco, éste si, un barco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que llorar un rato para que aquél puño me soltase.&lt;/span&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 22 Dec 2006 17:29:53 +0100</pubDate>
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            <title>Haciendo amigos</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/12/00029-haciendo-amigos.html</link>
            <description>&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/&quot;&gt;Sobre atolones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/c_index.html&quot;&gt;Historias de la mar salada&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color:#7F007F&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como creo que ya he comentado al principio, una serie de causalidades &quot;casuales&quot; habían precipitado una situación harto anómala para la jurisprudencia de aquellos lobos de mar, tal que un mindundi del escalafón más bajo, o sea yo, usufructuara en propio y exclusivo beneficio un camarote mas grande que el del viejo y con una bañera dos pies mas larga.&lt;br /&gt;Ya sabéis, como íbamos mas wipers de lo normal no había camarotes para todos y a mi me endilgaron una minipocilga sin lavabo siquiera, destinada a los prácticos de los puertos y situaciones así, en que hiciera falta una cama extra.&lt;br /&gt;Tuve que transigir con ello, que remedio si no había otra cosa, pero como al poco me percaté de que había otro camarote grande y hermoso que permanecía cerrado y sin uso pregunté a ver que era aquello.&lt;br /&gt;Fui directamente al primer oficial, y no sin esfuerzo le saqué que aquello era la enfermería, lo cual me permitió darle jaque mate; Yo había hecho tres años de medicina y no tendría ningún problema, antes al contrario, en atender cual samaritano al posible accidentado que pudiera haber en aquél barco.&lt;br /&gt;Como había dos espléndidas camas, aquél pipiolo de Algorta no pudo contradecirme, bien que lo intentó, y me adjudiqué en propiedad aquella suite tan cojonuda.&lt;br /&gt;Claro que a la tripulación le sentó como un tiro en la entrepierna, fatal es poco.&lt;br /&gt;Yo me hice el loco y a lo mío.&lt;br /&gt;La cosa no podía quedar así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí la costumbre de darme un baño al mediodía, antes de ir a comer. Era una gozada increíble, mi cuarto de baño olímpico, con un sumidero en el pavimento.&lt;br /&gt;Abría la espita del agua caliente y un chorro casi como un puño llenaba aquella inmensa bañera en un pis pas, casi ni me daba tiempo a desnudarme y liarme un cigarrito.&lt;br /&gt;Así que en cinco minutos aquello estaba desbordado de agua y entraba chapoteando directamente en el suelo mientras cerraba el grifo y desplazaba otros setenta litros fuera al meterme dentro en plan Arquímedes.&lt;br /&gt;Eran diez minutos que me sabían a gloria y en esas estaba, dándole una calada voluptuosamente al agfano cuando un mediodía un tiparraco entró a &quot;avisar que era la hora de la comida&quot;, pobre pretexto para entrar a fisgar.&lt;br /&gt;Recuerdo el careto del menda cuando entró al baño y vio mi cabeza asomando en un mar de espuma, exhalando anillos de humo...fue una transformación de fotochop, increíble, se le desencajó el careto y hasta la mandíbula...&lt;br /&gt;No veas los caretos de los demás cuando diez minutos después arribé al comedor...si las miradas matasen...&lt;br /&gt;Algo quedaba meridianamente claro...mi estrategia de no dar el cante y pasar desapercibido había naufragado estrepitosamente.&lt;/span&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 22 Dec 2006 16:48:58 +0100</pubDate>
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            <title>En las tripas de la ballena</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/12/00028-en-las-tripas-de-la-ballena.html</link>
            <description>&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/&quot;&gt;Sobre atolones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/c_index.html&quot;&gt;Historias de la mar salada&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(127, 0, 127);&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;La máquina de un petrolero no difiere gran cosa de cualquier motor de combustión de un coche o camión, en esencia consiste en unos pistones que suben y bajan dentro de sus cilindros y un cigüeñal que recoja ese empuje y lo convierta en revoluciones a trasmitir a la hélice.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Sólo que muy grande.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Muy muy grande.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;La máquina de nuestro petrolero tenía una particularidad extra; Unos centímetros de alabeo en su cigüeñal.Para los metros de largo que medía, nada grave en exceso, dado que en vez de rodamientos de acero giraba sobre casquillos de bronce.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Así que se comía literalmente los casquillos y en cada puerto al que arribábamos llegaban por avión un par de técnicos finlandeses de la fábrica del motor a revisarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Bajábamos a lo más bajo de la sentina, donde estaban las tapas del inmenso cárter y abríamos una de las muchas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Entrar al interior de un motor fue de esas experiencias espirituales profundas tipo satori que dicen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Y es que la iluminación no se alcanza yendo a clases de yoga ni de tai chí por mucho chuan que sea.Hacerme caso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Normalmente entraban ellos, los técnicos, y medían el desgaste de las piezas de bronce que unían bielas con cigüeñal y los soportes del propio eje.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Hasta que tocó cambiar algunos de ellos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Esa tarde entramos pues con los fineses cuatro de máquinas y nos pusimos a soltar bielas y a cambiar casquillos.Aquello por dentro era mas grande que un minipiso socialista, desde luego, y con escaleriilas que metimos nos subimos encima del gigantesco eje de acero bien aceitado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Las tuercas de la biela eran de unos 25 cmts de diámetro, había que agarrarlas con las dos manos y las aflojábamos a golpes de maza sobre la llave plana que la atenazaba. La biela, sujeta con cadenas arriba, se quedaba colgando mientras cambiábamos la pieza y volvíamos a montar todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;Los golpes resonaban metálico, nuestras imprecaciones sonaban metálicas y allí, debajo del pistón cuatro hombres metidos, una idea me venía una y otra vez...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;¿Y si un pirao o un borracho abre la válvula del aire que arranca el motor y nosotros aquí dentro?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(153, 51, 153);&quot;&gt;O la infinita levedad del ser.&lt;/span&gt;</description>
            <pubDate>Wed, 20 Dec 2006 20:40:47 +0100</pubDate>
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            <title>Historias saladas. Y dos.</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/12/00027-historias-saladas-y-dos.html</link>
            <description>&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/&quot;&gt;Sobre atolones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/c_index.html&quot;&gt;Historias de la mar salada&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajé ligero hasta las entrañas del monstruo mientras advertía el miedo que se mascaba en los caretos desencajados de los de cubierta, que apremiaban muy nerviosos...ellos no iban a bajar y quedaban en nuestras manos, los de máquina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos partido de Monrovia, en Liberia y nuestro rumbo iba pegado a la costa, muy cerca del continente africano a la altura de Senegal. Marchábamos a Roterdam a llevar 100.000.000 kilos de canicas de mineral, piedrecillas redondas, ya que nuestro barco era un OBO que lo mismo cargaba fuel que mineral triturado. Cuando los de cubierta bajaban a las bodegas a hacer algo al salir, directamente tiraban los buzos de trabajo empapados de chapapote, no se podían limpiar sin estropear las lavadoras. &lt;br /&gt;Y eso que el jabón que se usaba era sosa cáustica rebajada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos minutos el barco sin gobierno se atravesó a la mar y comenzó a derivar con el viento hacia tierra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la máquina quedó clara la situación tras un breve vistazo, una válvula se había agarrotado y había que cambiarla y echar a andar aquello de nuevo antes de encallar en la costa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recurrimos a una grúa puente para sacar la atascada y quitarla, al quedar libre y suspendida de las cadenas aquello se convirtió en una tómbola oscilante y a uno por poco lo aplasta contra un mamparo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La válvula de acero de dos metros de alta, a saber lo que pesaba aquello, oscilaba con los movimientos del barco, bastante acusados al estar al pairo y sin timón. Y es que si no funciona la hélice de bien poco vale el gobernalle. De adorno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coseguimos dejarla arrumbada en un lado y fué aún más dificil abocar la nueva en su sitio, milagrosamente sin ninguna mano aplastada o algo peor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego acabar de montarla, como estaban al aire como quien dice no nos costó mucho tiempo. En un motorcillo de cortacésped quizás hubiera sido más complicado, aunque desde luego, mas ligero. &lt;br /&gt;Lo bueno fué cuando le dimos al aire comprimido y aquello empezó a girar y arrancó...de nuevo el corazón del barco latía, cobraba vida el timón y sobre todo, treinta y tres desesperados emitían un alarido de gratitud. &lt;br /&gt;Bien a tiempo, al subir a cubierta allí estaban las rompientes, blanqueando las espumas en aquél amanecer lisérgico, mientras comenzábamos a alejarnos de sus caricias. &lt;br /&gt;Los caretos volvían poco a poco a su ser, taciturnos, aburridos, alcoholizados, marinos de la mercante de nuevo, tras unas horas en que las fisonomías, y las almas, habían hecho, por fin, algo de ejercicio... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo intenté festejarlo a mi manera, tenía una apuesta conmigo mismo; tirar un lapo que pudiera llegar a la mar. &lt;br /&gt;Es que era decepcionante, escupías por la borda y siempre le dabas al casco del barco, de tan alto que era la borda sobre el nivel del agua. &lt;br /&gt;El escupitajo describía una trayectoria perfectamente parabólica atraido por la masa del mastodonte y de todas todas, acababa estampado allí abajo contra el hierro.El mar quedaba muy lejos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella madrugada estaba animado y con todas mis fuerzas y aprovechando que íbamos cargados proyecté mi dardo contra el horizonte. &lt;br /&gt;No se veía un carajo y no lo ví caer, pero supongo que aquella vez debí lograrlo.</description>
            <pubDate>Wed, 20 Dec 2006 15:09:50 +0100</pubDate>
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            <title>Historias saladas</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/12/00026-historias-saladas.html</link>
            <description>Con el pretexto de un compromiso adquirido voy a narrar unas pinceladas de lo que fueron mis únicas singladuras a bordo de la mercante.&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/&quot;&gt;Sobre atolones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://loyola.freehostia.com/c_index.html&quot;&gt;Historias de la mar salada&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;color:#7F007F&quot;&gt;&lt;br /&gt;Salía yo de cumplir el servicio militar obligatorio en no muy buenas condiciones mentales y no me ocurrió otra cosa que meterme en un mercante.Corrían inicios de los ochenta. &lt;br /&gt;Dieciocho meses en un cuartel de instrucción de marinería con el boom boom boom del tambor día tras día, hora tras hora y, con un capitan de infantería de marina que el mismo día que llegué allí destinado, procedente del Cuartel de Instrucción de Ferrol, me sacó de la litera a la noche y me mandó llamar a su despacho, donde me informó que debido a mis antecedentes (yo ya había pasado por la cárcel poco antes) me iba a vigilar con lupa y a estar permanentemente encima de mí, como efectivamente así fué. El vasco, único vasco, con la orden expresa de no tocar un arma, fuera del machete de guardia dentro del cuartel cuando me tocaba imaginaria en el sollado, portero de noche de un centenar y medio de marineritos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta es otra historia, retomando el rumbo entonces nos situamos en Amsterdam, a donde me mandó la compañía en la que me enrolé como limpiador de máquinas, último escalafón en aquél petrolero de cien mil toneladas dividido en principio entre &quot;puente&quot; y &quot;negros&quot;, definiciones del argot mercante que expresa la nítida distinción entre oficiales y marineros. Bramanes e intocables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche en Amsterdam fue muy divertida, estábamos en los inicios de los ochenta y acabé haciendo un colega que me enseñó la noche de allí y los tugurios mas de moda, incluyendo un local gay lleno de tipos musculosos y mucho cuero negro, que tenía un pito enorme de neón en el techo destellando indicando el interior del local, donde en una inmensa sala a oscuras vete tu a saber lo que ocurría, con el estruendo de la música a tope. &lt;br /&gt;Así que me tomé mi birra cerca de la puerta de salida, por si las moscas. &lt;br /&gt;Dormí en casa del colega y las cuatro arriba, a coger un bus allí al lado que me llevó limpiamente cuarenta kilómetros urbanizados mas allá hasta un muelle de carga perdido, donde estaba atracado un cajón inmenso entre negro y color óxido de cien mil toneladas. &lt;br /&gt;Entrar allí dentro fué casi tan desilusionante como cuando arribé a la universidad, aparte de dimensiones mastodónticas aquello era un muermo. &lt;br /&gt;La naviera, la Krup, la de los cañones de la II guerra mundial, tenía el barco con bandera liberiana, para evitar impuestos ya sabes, y el capitán y el jefe de máquinas alemanes, el resto de la tripulación españoles, vascos y gallegos todos. &lt;br /&gt;Anteriormente habían desfilado durante tres años un número indeterminado de chinos como tripulación, con el viejo y el chief de máquina alemanes, claro, que debían salir muy baratos pero habían dejado el trasto hecho unos zorros, con la mitad de las cosas estropeadas , dos dedos de óxido en cubierta y mierda a go go, (con razón enviaron tres limpiadores de máquinas cuando sólo suele haber uno). &lt;br /&gt;Muchos cartelitos escritos en chino por todas partes, eso si. &lt;br /&gt;Así que la esforzada y mejor pagada tripulación española debíamos en un año (dos relevos) devolver al barco su navegabilidad y usabilidad, no se en que orden. Y a fe que lo hacíamos. &lt;br /&gt;Recuerdo que allí en Amsterdam pillé un buen surtido de mis vicios preferidos, y gracias a una piedra de cashemir con la que me liaba mis petas pude aguantar una semana metido todo el día en los colectores de salida de cada cilindro, desmontados, para meterme dentro de aquél cilidroide de hierro con una pistola de agujas de aire (especie de taladro con un montón de agujas gordas de hierro que martillean alternadamente la superficie a las que las apliques) a quitar el dedo de carbonilla petrificada que los tapizaban. &lt;br /&gt;Estuve escupiendo hollín un mes. Por supuesto no te daban ni una mascarilla, las gafas justo justo, te forrabas de telas y pañuelos y pa dentro &lt;br /&gt;El trabajo mas usual era limpiar mamparos, paredes de hierro, con cepillos con largos mangos y baldes de un detergente que si bien arrancaba de forma misteriosamente fácil la grasaza que impregnaba todo asimismo convirtió mis manos en unas zarpas agrietadas que no podía reconocer. Aquél disolvente nos chorreaba por los guantes y al bajar las manos se metía dentro de ellos, con lo que era casi mejor no usarlos, (eran p. guantes de cocina). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que una noche a las cuatro de la madrugada la máquina cesó de latir y un desascostumbrado silencio, o mas bien la ausencia de la vibración que trasmitía a todo el barco nos despertó a todos por arte de magia. &lt;br /&gt;Todavía estaba pensando en que significaría aquello cuando ya se oían gritos desascontumbrados por los pasillos reclamando que los de máquinas bajásemos al tajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces habíamos tenido que bajar a la noche, para recoger fuel pestoso y arreglar alguna tubería reventada, que tenían la mala costumbre de romperse a esas horas, pero aquello era diferente, con el silencio de la máquina dormida. &lt;br /&gt;.... &lt;br /&gt;Continuará&lt;/span&gt;</description>
            <pubDate>Tue, 19 Dec 2006 09:08:46 +0100</pubDate>
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            <title>Me has rayao el coche con la frente chaval</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/11/00025-me-has-rayao-el-coche-con-la-frente-chaval.html</link>
            <description>Sale un coche de una salida de un aparcamiento sin observar que circula una moto, la colisión es brutal, empotrándose el ciclomotor y su ocupante, una chaval de dieciseís años contra el ford focus que sale girando hacia él.&lt;br /&gt;La moto impacta contra el morro en el ángulo izquierdo y el piloto se estampa contra la puerta del conductor, reventando el cristal con la cabeza, casco de por medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el impacto el conductor del coche, hombre de cincuenta años, se dirige al chaval, que se levanta y se quita el casco tambaleándose, y comienza a imprecarle.&lt;br /&gt;Durante cinco o diez minutos el hombre no cesa de chillar al muchacho, que apenas se tiene en pié, mareado y confuso, con pérdidas parciales de visión y chorreando sangre de un corte en el mentón, lleno de cortes y arañazos, con un hombro paralizado y una rodilla trompicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa por allí en su coche una tía del herido que oye como la llama  desesperado, para y al ver lo que pasa le atiende tranquiliza y llama inmediatamente a la casa del muchacho, con lo que baja su padre en dos minutos y se hace cargo de la situación, mete al chaval en en su coche y lo abriga mientras esperan a la ambulancia, que se lo llevará inmediatamente al hospital, donde pasará la noche en observación mirándole todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conductor del coche, mientras tanto, no ha hecho otra cosa que preocuparse de su coche, reforzado según dice, flamante y nuevecito, asegurado a todo riesgo, por que tiene rota la puerta y un bollo en la aleta y el parachoques roto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hombre, viudo, tiene una única hija de la misma edad que al chaval que ha atropellado, al que ha estado a punto de matar dos veces, una con el coche y e nuevo tras el mismo, al no centrar su preocupación en el herido y en que no se mueva, además de la bronca descomunal, los chillidos y de hacerle sacar los papeles del seguro de la moto, le pedía que retirase los hierros retorcidos con dos ruedas  del medio de la carretera, (él quitó su coche).&lt;br /&gt;Si el chaval hubiera tenido roto el cuello o la espalda, o alguna lesión interna,  éste energúmeno bien hubiera podido rematarlo, con su actitud, en vez de atenderle como nos repiten desde hace años en los spots televisivos, NO MOVER A UN ACCIDENTADO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego ha resultado, como suele suceder, que cuando  este hombre enviudó y quedó sólo con su hija pequeña, una maestra le ayudó especialmente a la niña.&lt;br /&gt;La madre del chaval que ahora ha atropellado y denegado su auxilio, preocupado tan sólo por quién tenía la culpa del accidente y por su flamante coche nuevo a todo riesgo.&lt;br /&gt;Que el atropellado pudiera tener la cabeza rota no se le ocurrió o directamente le importó un bledo.</description>
            <pubDate>Sun, 26 Nov 2006 10:43:11 +0100</pubDate>
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            <title>Reconcialiación</title>
            <link>http://valoresyreferentes.blogcindario.com/2006/11/00024-reconcialiacion.html</link>
            <description>Se habla mucho últimamente de reconcialiación como una condición indispensable en la resolución del &quot;conflicto vasco&quot;, eufemismo que sirve para nominar la guerra civil encubierta que un sector de la población, azuzada por políticos irresponsables, ha cogido por bandera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que esto se encuadra en lo que se llama equidistancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que es condición indispensable que los agresores se arrepientan.&lt;br /&gt;Pero los agresores resulta que cada vez más, se afirman en sus premisas, aquellas que les sirven de justificación para el tiro en la nuca, resumidas en una:&lt;b&gt;El &quot;otro&quot; es nuestro enemigo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Ya sabes, el rollo de buenos y malos.&lt;br /&gt;Mientras, las oficinas sin estrenar del carnet de ciudadano vasco-vasco aguardan impolutas hace años a empezar a segregar oficialmente al personal.&lt;br /&gt;¿Reconcialiciación?&lt;br /&gt;Treinta años de gobierno nacionalista con paramilitares &quot;ilegales&quot;, muchos muertos y una población bajo una censura impuesta a diversos niveles, el peor, la autocensura de todos, como defensa para la supervivencia social y lograr evitar el ostracismo propio y de los cercanos.&lt;br /&gt;Reconciliación.</description>
            <pubDate>Sat, 25 Nov 2006 14:09:14 +0100</pubDate>
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