Un buen hombre.
Estos días he tenido oportunidad de conocer la vida de Carol Wotjyla y francamente, es apasionante.
Su niñez fue dura, pero fue en su juventud cuando conoció el Mal.
Como polaco, aplastado por el nazismo antes de caer en la dictadura totalitarista. Y como sacerdote, obligado sin duda en su compromiso de oponerse de la manera más directa a ese Mal.
Pudieron ser Nova Utta la ciudad sin Dios y sin iglesias tras conocer los hornos crematorios para los judíos, los hermanos mayores en la Fé como decía el corajudo actor productor o director de teatro estudiante de teología, los que le enseñaron lo único que podía a su juicio ayudarle de manera definitiva a encarar el problema.
Seguro que muchos encontrarán pegas a tal o cual decisión de este hombre que a nadie deja indiferente.
Pero las verdades como puños en contra de marxismos y teologías de la liberación asociadas a él se ve que escuecen ardientemente a tantos progres de coz y martillo.
Oir esta mañana la SER, preparando ya la leyenda del papa negro y anunciando la posibilidad de un antiWotjyla era un esfurzo elocuente.
Como decía otro progre en un foro, "queremos de papa al presidente de la asociación de gays y lesbianas"...
A mi me gustaría poner aquí aquella imagen de Wotjyla mostrando el dedo acusador al obispo aquél sandinista...
Wotjyla, un buen hombre, sin duda. Y encima, grande.
Que descanse en paz.

