Buscando los Valores perdidos.

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sábado, 12 de marzo de 2005
Etimados Srs. : Nos es grato enviarles información acerca de la seta Yoki Reishi, mencionada por Fernando Sánchez Dragó en el programa Las Cerezas. Hemos recibido a raiz de su intervención cientos de solicitudes interesándose por la sustancia. No hemos podido responderles antes debido a esta situación, que nos desborda.

Esta dirección de correo electrónico (nacidodosveces@hotmail.com) sólo tiene funcion informativa. La creó el sr. Dragó previendo que, tras escuchar sus palabras, habría gente interesada en recibir infromación sobre el Yoki Reishi, pero no es su e-mail personal, que desea mantener secreto. Les rogamos por tanto que no se dirijan a él a través de este correo electrónico. También les aclaramos que el sr. Dragó no tiene, hoy por hoy, nada que ver con la distribución comercial de este producto, aunque no excluye la posibilidad de hacerlo en el futuro. De momento, se limita, como escritor que es, a propagar sus virtudes rindiendo así un servicio a quien por su mediación llegue a conocerlo. El sr. Dragó descubrió este producto en 1993 en Japón, país en el que ha residido 7 años, y desde entonces lo toma a diario y le atribuye, en parte, su proverbial buena salud y su jovial energía, así como su rápida recuperación después de la intervención quirúrgica sufrida en diciembre de 2004. Dragó está convencido de que fueron la fluidez extrema de su sangre y el buen estado general de su corazón y de su sistema cardiovascular los factores que le evitaron un infarto fatal de miocardio en los meses, o, incluso, años anteriores al descubrimiento casual de su cardiopatía coronaria, y cree que la mencionada fluidez sanguínea tuvo mucho que ver con el consumo de Yoki Reishi y también con el de otras sustancias de dietética alternativa que ingiere desde hace años y cuya utilización aconseja. Para más datos, háganse uds. con un ejemplar de su libro "El Sendero de la Mano Izquierda (editorial Martínez Roca" y en bolsillo, Booket, de Planeta) y consulten el ápendice titulado El elixir de eterna juventud. Dragó está escribiéndo además un libro que llevará precisamente ese título y en el que expondrá todo lo que a cuento de la salud ha ido averiguando a lo largo de su vida, de sus experiencias y de sus investigaciones. Recuerde, sin embargo, que la salud del cuerpo, según Dragó, sólo puede alcanzarse si corre paralela a la salud del alma. Mens sana in corpore sano, decían los antiguos. Por algo será. En lo tocante a la salud del espíritu, también, creemos, les resultará útil la lectura del libro mencionado.

Quienes deseen adquirir este producto, que no es fácil de encontrar en España, aunque algunos herbolarios -muy pocos- lo vendan, pueden escribir a yokireishi@yahoo.es, y recibirán información acerca de cómo y desde dónde recibir en sus domicilios el producto. Es posible que en algunos herbolarios les ofrezcan Reishi chino, coreano, tailandés o de otras nacionalidades (incluso la española). Les aconsejamos que no lo adquieran, porque el único Reishi que se elabora en el mundo de acuerdo con los cánones ecológicos que garantizan la eficacia de sus componentes salutiferos es el que, con el membrete comercial Yoki Reishi, se cultiva, tritura y envasa en la región alpina de Nagano(Japón). Los demás Reishi son, por lo que se nos alcanza, productos industriales que de nada o de muy poco sirven. Eso sí : su precio es muy inferior. También lo es, naturalmente, su valor.

Les avisamos, también, de que, debido a la referida dificultad para encontrar ese producto en el mercado español, aunque circule ya libremente por otros países de la Unión Europea, no nos será posible facilitarselo hasta, como mínimo, el próximo mes de abril. En España casi no hay existencias del producto. Sean, por ello, pacientes. La paciencia, suele decir Dragó, es también un excelente sistema para conservar la salud.

Gracias y un saludo,

Naoko Kuzuno

Ardiendo


Bueeeeenooooo

Parece que Dragó sigue teniendo su corazoncito y menos mal que nos contesta algo más que un alegato comercial de una japonesa. Recibo un segundo emilio:

Queridos amigos : soy Dragó, y estoy abrumado, agradecido, incluso conmovido. Más de dos mil personas, a fecha de hoy (17 de marzo de 2004), han enviado mensajes al mail nacidodosveces@hotmail.com, y todos, menos dos o tres, eran extraordinariamente amistosos y halagadores para mi persona. Excesivamente halagadores. No merezco tanto. De verdad. Me considero, con palabras de Baroja, hombre humilde y errante, y esas dos palabras serán las que figurarán, junto a las de escritor y viajero, en la lápida bajo la cual, algún día (cuanto más lejano, mejor. No me asusta la muerte, pero tampoco tengo prisa alguna en alcanzarla), reposarán mis restos carnales. En fin…



Me gustaría haceros, a cuento de vuestros mensajes, unas breves consideraciones. Son éstas :



nacidodosveces@hotmail.com no es mi e-mail. Es sólo un canal de información sobre el yoki reishi y otros productos naturales (alimentos, no medicamentos, aunque su acción sea muy beneficiosa para el organismo), y no es, por lo tanto, una dirección adecuada para comunicarse conmigo. Podéis, eso sí, enviar cuanto se os ocurra a la página web que una persona ha tenido la gentileza de dedicarme (yo no hubiera sabido hacerlo. Vivo al margen de la informática). Es la www.sanchezdrago.com . Allí encontraréis toda clase de noticias sobre mi persona.
No puedo responder de uno a uno a vuestros infinitos mensajes. Necesitaría, para eso, veinticuatro horas diarias durante trescientos sesenta y cinco días al año y una legión de secretarias, de la que no dispongo. Sólo tengo una, y la pobre no da abasto. Os ruego que me entendáis. La forma de comunicarme con el prójimo, fuera del ámbito familiar y de mi círculo de amigos, es a través de mis libros, mis programas, mis conferencias, mis cursos y demás. ¿Qué puedo hacer? Todos los días me llegan decenas de cartas y llamadas, que agradezco muy de veras, pero a las que no puedo responder. A veces, muy excepcionalmente, lo hago, sobre todo cuando me pica la curiosidad o cuando se trata de alguien que realmente necesite mi ayuda y yo esté en condiciones de dispensársela. No siempre es así. Ni yo ni nadie hace milagros.
Dos palabras sobre yoki reishi… Me gustaría aclarar que yo ni me lucro ni me he lucrado jamás con la venta de ese producto. Me limito a difundir sus virtudes y a predicarlas con el ejemplo, puesto que tomo yoki reishi (no reishi de otras marcas, porque no funcionan) desde hace más de doce años. Soy, sólo, escritor, y no boticario, aunque el oficio de boticario (y no digamos el de herbolario) me parezca noble. Hablé de yoki en un puñado de artículos y, sobre todo, en mi libro El sendero de la mano izquierda, se me ocurrió dar en él un número de teléfono donde podrían facilitar información sobre el producto, fueron muchas las personas que llamaron a él y eso, en lo que a mí respecta, es todo. Tengo participación, eso sí, en una diminuta empresa –Tabula Smeragdina- que se dedica a la distribución de unos cuantos productos naturales que yo he ido seleccionando a lo largo de mis viajes, búsquedas y merodeos terapéuticos, pero esa empresa no comercializa el yoki, al menos de momento, aunque tiene el propósito de hacerlo en el futuro, suponiendo que eso sea posible. Digo todo esto para disipar cualquier posible duda acerca de los motivos que me llevaron a dar el mail nacidodosveces@hotmail.com en el programa de Julia Otero. No buscaba medro personal. Me animaba sólo la voluntad de servicio a mis lectores y a mis semejantes.
Añado, dicho esto, que quizá me sume en un futuro más o menos cercano a la tarea de comercializar el yoki, pero eso, caso de hacerlo, lo haría con el exclusivo propósito de reinvertir los beneficios económicas que de ello pudieran derivarse en la culminación del importante proyecto –celdas tibetanas, talleres de meditación, dojo de artes marciales, centro de yoga y zen, cursos, campamento de yurtas y tippis, etc. –que hace unos años inicié en la aldea soriana, donde resido. Ese proyecto está, en estos momentos, prácticamente paralizado por la ausencia de fondos. Mis ingresos se han venido abajo al terminar las emisiones de Negro sobre Blanco y El Faro de Alejandría –gano ahora el 15% de lo que ganaba hace cosa de un año- y ya no tengo disponibilidad económica para hacer frente a los gastos exigidos por dicho proyecto, que se había convertido, hasta cierto punto, en la obra de mi vida. Es posible que lo paralice y me dedique exclusivamente a escribir, arrinconado otros sueños, o es posible que busque otros cauces de financiación, aunque no sirvo mucho para eso. Descreo de las subvenciones y jamás he solicitado ninguna. No tengo contactos con empresas privadas ni sé cómo establecerlos. Quizá, no lo sé, podría convertirse el yoki reishi, caso de que arrojara beneficios suficientes para ello, en uno de esos canales de financiación, pero sólo el tiempo lo dirá. Lo más importante para mí es, ahora, recuperarme por completo de la intervención quirúrgica que he sufrido, recuperar la plenitud de mi brío y terminar mi libro Españolito que vienes al mundo, cuya redacción –bastante avanzada- tuve que interrumpir al producirse mi hecatombe cardíaca. Tiempo al tiempo.
Muchos de los mensajes recibidos se quejan, y llevan razón, ante la evidencia de que bastantes de las cosas que empecé a contar en el programa de Julia se quedaron en el aire, y no precisamente por culpa mía. Le ha sugerido a Julia que me lleve otra vez al programa, pero en solitario, y que en esa segunda intervención me permita concluir lo que no concluí y responder en directo a las preguntas de los teleespectadores. Lo está pensando. Es posible que acepte y, para ello, sería determinante, creo yo, que vosotros os dirijáis al mail o web del programa –lo tendrá, supongo- y lo solicitéis. Seguro que Julia, si se produce una avalancha de peticiones similar a la que en estos días ha caído sobre mí, no hará oídos sordos a ese clamor de la audiencia. ¡A ello, amigos, y que los dioses repartan suerte!
Una última observación, dirigida a los porretas. Muchos de ellos se han dirigido a mí, asustados por lo que dije –y no pude explicar- acerca de la relación entre el cannabis no tiene nada que ver con los depósitos de ateroma en la arterias. Sucedió, simplemente, que al dejar de fumar yo porros nocturnos, tal como había hecho –no más de dos o tres en el momento de acostarme- durante treinta y cinco años, sufrí importantes trastornos del sueño, acudí a un especialista de éste para que me lo regulara, tiró el hombre del hilo, me sometió a un chequeo reglado, dí positivo en un electro de esfuerzo, me hicieron un tac de coronarias y así terminé en el quirófano. Pero insisto : no fue por el consumo de porros, sino por el itinerario que casual o causalmente empezó para mí al dejar de consumirlos. Lo peor de los porros es el tabaco con el que suele mezclarse el cannabis. Jamás volverá a entrar una bocanada de humo en mis pulmones, pero seguramente me permitiré en el futuro la alegría de ingerir de vez en cuando alguna galletita de maría. De todo esto y de muchas otras cosas cabría hablar en el segundo programa de Julia, si ésta se decidera a hacerlo.


¡Uf! Larga misiva, ¡vive Dios! No era ésa mi intención, pero tal es mi carácter. Corto y paso. Gracias por vuestro interés, por vuestro cariño, por vuestra curiosidad. Sois buena gente, y a mí me gustaría formar parte de tan hermosa cadena de hermandad. Mil abrazos.



Sánchez Dragó

Caballero del Escarabajo


Fumador

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