Buscando los Valores perdidos.

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viernes, 11 de marzo de 2005
Gurus del pensamiento

Ayer asistí a una conferencia para profesionales de la educación. Asistían especialistas educativos como PTs o consultores de colegios amén de los de los organismos oficiales como el COP.

La impartía un catalán, J. B, de una escuela conductista que teoriza sobre la IE, inteligencia emocional.

Fueron cuatro horas y media en las que tras constatar el ínfimo nivel humano de los docentes, parejo como es natural a otros funcionariados, se llegó a una conclusión: Antes no se sabía que existía la IE, subclasificada en numerosos apartados, incluídas las recientes "inteligencias ecológicas". Ahora si, ya lo sabemos.
Y punto, ni un parámetro de referencia, ni una idea sobre cómo estimular eso tan importante que dicen haber descubierto. Ni palabra. La conferencia ha acabado.
A estas alturas yo ya me había dado por vencido mucho antes, y eso que había colaborado entusiasta al principio para animar la fiesta educativa, que estaba por los suelos.
Os comentaré.
Empezó el ponernte anunciando que íbamos a ser nosotros, "democráticamente", quienes eligiéramos entre dos alternativas;
Una, una aburridísima lista de nombres y datos sobre neurofisiología y otra, una apasionante viaje iniciático del que no nos podía decira nada más pero en el que tendríamos que participar...

Yo ante tamaña muestra de desfachatez, se me alegró el día y me dije, "vamos a seguirle el juego"... total, sea lo que sea el dará la charla que tenga preparada de igual manera.
Porque la gente se había quedado desconcertadísima con aquello de participar y de viajes raros...
Como viera el desconcierto y la falacia de proponer "democráticamente" entre algo bueno aparentemente y algo tedioso de forma clara animé a pasar a votar ya, puesto que un murmullo desconcertado invadía la sala de conferencias, ayudando a conducir el rebaño al conferenciante, que me agradeció el detalle.
-Pasamosd a votar pues, ¿quién quiere la charla de datos y fechas?
Aquí y ante mi asombro, levantaron la mano media docena larga de escarabajos docentes, luego ya con la segunda, el viaje misterioso, alcé mi brazo por veinte entre una maraña de manitas vacilantes que apenas se alzaban, animando a empezar de una vez la farfolla que se tenía preparada....
Conectó una músiquilla de las mil y una noches y nos pidió que nos trasladáramos a Bagdag con los ojos cerrados...
Tras cinco minutos de musiquilla nos explicó lo de la lámpara de Aladino y los tres deseos, como si no lo supiéramos y nos pidió que apuntáramos tres deseos que se nos ocurriesen en un papel.

Bueno, yo apunté verdad, armonía y ya que eran tres, solidaridad ya que está tan de moda y tan escasa.
Luego, él pidió que nos juntásemos en grupos y unificásemos en una nuestra propuesta.
Como en mi grupo las tres que estaban conmigo habían coincidido en "salud dinero y amor", incidiendo una de llas en que sobre todo "la pasta, mucha pasta, mogollón de pasta", otra que si ella estaba bien, ¿que le importaban los demás?, a lo que le pregunté a ver cómo se podía estar bien si el de al lado estaba mal...
cuando el J.B. pidió un grupo que empezase alcé mi vozarrón para las multitudes y clamé aquello de salud dinero y amor...
Debí dar en el clavo, porque los demás grupos no aportaron nada nuevo excepto un par que pidieron la vuelta de los presos eterras a casa o otra ya que se salió pidiendo que saliese todos los días el sol...
Como veía que de cincuenta profesores no había nadie, en contra de lo que esperaba y yo había hablado el primero, intenté que incluyese algún valor de los que yo había apuntado, algo mas inteligentes emocionalmente hablando, pero no me oyó en la algarabía de otra que pedía también por los presos...
Y el J. B. que se queda tan pancho con aquello y tira para alante...
Ya me mosqueé un tanto, pero luego, charlando, siguió explicándonos en dos pinceladas que la historia humana se explicaba por los odios que habían generado las guerras e invasiones...

Ahí si que no pude aguantar y le pregunté cuando acabó la parrafada que cómo podía explicar la historia por el odio y sin tener en cuenta otros valores.

Primero me contestó con muchas florituras que por supuesto él no había dicho para nada eso, y me amenazó con no tocarle las pelotas y dejarle acabar la fiesta en paz eso si, muy educadamente y con un tono monocorde exquisitamente político. Tampoco apuntó ningún otro valor.
Como yo estaba allí de sobra en la conferencia y era el menos indicado para hacerse notar en una reunión de escarabajos oscuros y uniformes, decidí en ese momento dejarle seguir desarrollando su conferencia y dejarlo estar. Así que le dije que si, que encantado de callarme.
Luego, nos dio la lista de datos, nombres conocidos de psicógos e investigadores, y unas clasificaciones de la Ineligencia tan `prolijas que distingue entre docenas de inteligencias diferentes, o parcelas diferentes de la inteligencia, hasta llegar a la inteligencia ecológica y más allá, el año que viene habrán descubierto la inteligencia culinaria, la inteligencia de subir escaleras o la inteligencia criminal, que ya cualquier cosa.

En suma, un tío que viene desde cataluña con su PC portatil y sus charletas, que ganará un pastón por venir a hacer de cuentacuentos para medio centenar de especialistas cuyo coste sólo en sueldos aquel día se irá a mas de un millón de pesetas o dos, sin contar al coferenciante, la sala de conferencias y el personal que la atiende... para aclararnos que la historia se explica por el odio, que nuestros deseos son absolutamente egoistas, como democráticamente había salido, y que la IE es muy importante y a lo mejor otro día hablamos de ella.

Ese día por cierto, era portada de todos los periódico el enésimo caso de una menor agredida sistemáticamente y violada por media clase al mando de un cabecilla dentro de clase, ante la mirada indiferente de la otra media clase, en los descansos entre clase y clase.
Lo había denunciado a su profesora, su tutora, pese a que la amenazaban con hacer daño a su hermano pequeño, en el centro.
La tutora había pasado de todo, es decir había efectuado los protocolos al uso, y el inspector de educación lo mismo, sin ni tan siquiera hablar con la niña.
Tras seis meses así una mañana por casualidad la madre de la estudiante al ir al colegio a llevarle algo olvidado se la había encontrado llorando en un pasillo...entoces se enteró de lo que le pasaba a su hija.

Y allí en una conferencia de expertos en estos temas, nadie lo comentó, ni el conferenciante ni nadie.
Y cuando lo comenté a un par de personas allí, se hicieron los locos...

Hay una falta total de valores, de referentes sólidos e indiscutibles que guíen al profesorado. Ni herramientas para imponer una mínima disciplina. El caos avanza inexorable.
Los agresores ven gratis sus acciones o incluso recompensadas mientras que las víctimas ven que se les acusa de cobardía, impopularidad o directamente de tener la culpa de lo que les ocurre.
Hemos puesto las bases para una degradación imparable de nuestros educandos.

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